Domingo, 9 de abril de 2017
POR EL COMPARTIR A LA GRANDEZA
Cuándo
yo nací y cada vez que mi finada madre me llevaba al Centro de
Salud Sur de la ciudad de Huehuetenango para llevar el control de mi salud
infantil, regresaba con un bote grande de
Avena, leche, Aceite vegetal y otros, donde en la lamina brillante, se veía una antorcha con el
mapa de América hispana, donde decía que esos alimentos eran gratuitos y que eran donados por EL PUEBLO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE
AMERICA.
A la edad de seis años fui a estudia el primer año de primaría y de ese año
hasta el sexto grado de primaria , de lunes a sábado, diariamente tomabamos un vaso de cereal con leche.
Todo esto durante seis años. Recuerdo añún cómo en
los sacos o costales del cereal y en los de la Leche se veía la antorcha encendida con un emblema de la bandera de
Estados y la leyenda en inglés y en Español "DONADO POR EL PUEBLO Y GOBIERNO DE LOS ESTADOs
UNIDOS DE AMERICA". En los ratos de la lectura escolar, me
deleitaba viendo unos dibujos y el texto de lectura de libros del primer grado
hasta el de sexto de primaria, y en la primera y última pagínas de dichos
libros, volvía a leer "DONADO POR
EL PUEBLO Y GOBIERNO DE LOS ESTADOs UNIDOS
DE AMERICA". Alborada. Libro de Lectura. Quinto Grado. ODECA
1967. Sep. 1976) !Gracías, Mi señor y mi
Dios por tan Magnifico y Generoso Pueblo, donde tu corazón se ha
complacido por esa generosidad de compartir con los más pobres. 28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te
alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú
en el campo.
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de
tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría
de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de
amasar.
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu
salir.
28:7 Jehová derrotará a tus enemigos que se
levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos
huirán de delante de ti.
28:8 Jehová
te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que
pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de
Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes,
en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu
tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.
28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu
tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra
de tus manos. Y prestarás a muchas naciones,
y tú no pedirás prestado.
28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por
cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu
Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,
28:14 y si no te apartares de todas las palabras
que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos
y servirles. Un cerdo para
el tío(Condensado de «The Red Cross Courier»)Por Edison
MarshallSelecciones del Reader Digest`sSeptiembre
de 1946YA los vientos fríos del otoño habían enrojecido, los árboles
en el norte de la Florida, cuando, al regreso de una cacería de codornices, me detuve en la granja de mi amigo Sadler, que estaba
dando comienzo a la anual matanza de sus cerdos. Era un gran día en la pequeña
pero bien cuidada finca. Iban a tener en la casa costillas frescas,
chicliarrones y queso de cerdo; y más tarde, en el cuarto de ahumar, ricos
jamones y tentadoras lonjas de tocino. Yo miraba absorto a Sadler cortar
perniles y lomos. Hattie, su vivaracha esposa, y todos los chicos,
bullían en torno suyo ayudándole.Sadler podría
ser clasificado entre los hombres pobres por la oficina de impuestos sobre la
renta, ya que del principio al fin del año no logró nunca ver reunidos
ochocientos dólares en efectivo. Sin
embargo, su finca estaba libre de toda deuda, había allí leche, mantequilla,
huevos y hortalizas en abundancia, y le sobraban maní y bellotas para cebar sus
cerdos.No todos los que mataba iban a su cocina o a su cuarto de
ahumar. Este
trozo era para el tío Jud; esta cabeza y este lomo para la viuda del primo Late
que vivía en Arroyo Negro; la mitad de este cerdo grande para su hermano Mauf,
que tenía la mujer en cama y andaba mal de recursos. El más
favorecido de todos los parientes fue el Tío Sam, para quien Sadler puso aparte un puerco entero—el más grande y gordo
de los que entraron en la matanza.— ¿A qué se
debe que regale usted tanta carne?—le
pregunté.—Bueno—repuso—Aa fortuna se ha portado muy bien conmigo. Nunca he
visto la cara a dificultades como las que tienen encima el tío Jud y los demás.
Usted sabe, a veces un miembro de la familia parece tener toda la buena suerte,
aunque, por supuesto, el ser previsor y trabajar
duro tienen algo que hacer con eso. Todos los míos esperan que les ayude, y yo
no les escondo la mano.Hablaba modestamente, aunque con sano
orgullo.—Parece que el Tío Sam es, de
toda su parentela, el más necesitado.—Eso
del Tío Sam no es sino una broma entre mi mujer y yo. Ella fue la de la
ocurrencia. Pero él no se va a comer ese cerdo. Va
a repartirlo entre sus parientes pobres.—Mi mujer dice—agregó
Sadlerque así como ella y yo estamos mejor que nuestros parientes, el Tío Sam está mejor que los suyos, y desea ayudarlos.
Quiere ella significar con esto los ricos
Estados Unidos y los
países pobres del otro lado del mar. Hattie ha leído que andan muy mal; lo
mismo los chicos que los grandes, están muriéndose de hambre. Y nosotros vamos a mandarles nuestro mejor cerdo por
conducto de la Cruz Roja del pueblo. Eso del Tío Sam y su
parentela pobre no es sino una chuscada de Hattie.Y yo pensé, oyendo a Sadler,
que todos los países favorecidos por la suerte,
debían enterarse de la chuscada de Hattie.
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