martes, 21 de mayo de 2024

POR EL COMPARTIR A LA GRANDEZA

Domingo, 9 de abril de 2017

POR EL COMPARTIR A LA GRANDEZA

Cuándo yo nací  y  cada vez que mi finada madre me llevaba  al Centro de Salud Sur de la ciudad de Huehuetenango para llevar el control de mi salud infantil, regresaba con un bote grande de Avena, leche,  Aceite vegetal y otros, donde en la lamina brillante, se veía una antorcha con el mapa de  América hispana, donde decía que esos alimentos eran gratuitos y que eran donados por EL PUEBLO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA.
A la edad de seis años fui a estudia el primer año de primaría y de ese año hasta el sexto grado de primaria , de lunes a sábado, diariamente tomabamos un vaso de cereal  con leche. Todo esto durante seis años.  Recuerdo añún cómo en  los sacos o costales del cereal y en los de la Leche se veía  la antorcha encendida con un emblema de la bandera de Estados y la leyenda  en inglés y en Español "DONADO POR EL PUEBLO Y GOBIERNO DE LOS ESTADOs UNIDOS DE AMERICA". En los ratos de la lectura escolar, me deleitaba viendo unos dibujos y el texto de lectura de libros del primer grado hasta el de sexto de primaria, y en la primera y última pagínas de dichos libros, volvía a leer  "DONADO POR EL PUEBLO Y GOBIERNO DE LOS ESTADOs UNIDOS DE AMERICA". Alborada. Libro de Lectura. Quinto Grado. ODECA 1967.    Sep. 1976) !Gracías, Mi señor y mi Dios por tan  Magnifico y Generoso Pueblo, donde tu corazón se ha complacido por  esa generosidad de compartir con los más pobres. 28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
28:7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.
28:8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.  28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.
28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. 
28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,
28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles. Un cerdo para el tío(Condensado de «The Red Cross Courier»)Por Edison MarshallSelecciones del Reader Digest`sSeptiembre de 1946YA los vientos fríos del otoño habían enrojecido, los árboles en el norte de la Florida, cuando, al regreso de una cacería de codornices, me detuve en la granja de mi amigo Sadler, que estaba dando comienzo a la anual matanza de sus cerdos. Era un gran día en la pequeña pero bien cuidada finca. Iban a tener en la casa costillas frescas, chicliarrones y queso de cerdo; y más tarde, en el cuarto de ahumar, ricos jamones y tentadoras lonjas de tocino. Yo miraba absorto a Sadler cortar perniles y lomos. Hattie, su vivaracha esposa, y todos los chicos, bullían en torno suyo ayudándole.Sadler podría ser clasificado entre los hombres pobres por la oficina de impuestos sobre la renta, ya que del principio al fin del año no logró nunca ver reunidos ochocientos dólares en efectivo. Sin embargo, su finca estaba libre de toda deuda, había allí leche, mantequilla, huevos y hortalizas en abundancia, y le sobraban maní y bellotas para cebar sus cerdos.No todos los que mataba iban a su cocina o a su cuarto de ahumar. Este trozo era para el tío Jud; esta cabeza y este lomo para la viuda del primo Late que vivía en Arroyo Negro; la mitad de este cerdo grande para su hermano Mauf, que tenía la mujer en cama y andaba mal de recursos. El más favorecido de todos los parientes fue el Tío Sam, para quien Sadler puso aparte un puerco entero—el más grande y gordo de los que entraron en la matanza.— ¿A qué se debe que regale usted tanta carne?—le pregunté.—Bueno—repuso—Aa fortuna se ha portado muy bien conmigo. Nunca he visto la cara a dificultades como las que tienen encima el tío Jud y los demás. Usted sabe, a veces un miembro de la familia parece tener toda la buena suerte, aunque, por supuesto, el ser previsor y trabajar duro tienen algo que hacer con eso. Todos los míos esperan que les ayude, y yo no les escondo la mano.Hablaba modestamente, aunque con sano orgullo.—Parece que el Tío Sam es, de toda su parentela, el más necesitado.—Eso del Tío Sam no es sino una broma entre mi mujer y yo. Ella fue la de la ocurrencia. Pero él no se va a comer ese cerdo. Va a repartirlo entre sus parientes pobres.—Mi mujer dice—agregó Sadlerque así como ella y yo estamos mejor que nuestros parientes, el Tío Sam está mejor que los suyos, y desea ayudarlos. Quiere ella significar con esto los ricos Estados Unidos y los países pobres del otro lado del mar. Hattie ha leído que andan muy mal; lo mismo los chicos que los grandes, están muriéndose de hambre. Y nosotros vamos a mandarles nuestro mejor cerdo por conducto de la Cruz Roja del pueblo. Eso del Tío Sam y su parentela pobre no es sino una chuscada de Hattie.Y yo pensé, oyendo a Sadler, que todos los países favorecidos por la suerte, debían enterarse de la chuscada de Hattie.

DEBÍ ACORDARME, HIJO MÍO -

 Martes, 3 de noviembre de 2015

DEBÍ ACORDARME, HIJO MÍO

(del «People's Home Journal»)
Por W. Livingston Larned Condensado de un editorial

1943

 hijo mío! Quiero hablarte mientras duermes, con una de las manecitas apretada debajo de la mejilla; empapados los rubios rizos del sudor que te corre por la frente. He en­trado a tu cuarto en puntillas. Hace unos momentos, cuando estaba en mi despacho leyendo el periódico, sentí el alma llena de remordimiento. Por eso he venido a sentarme a tu cabecera.

¿Sabes, hijo mío? Éstas son las cosas que, al recordarlas, me han traído aquí. He sido duro contigo. Hoy por la maña­na, cuando estabas arreglándote para ir a la escuela, te regañé porque, en vez de lavarte bien la cara con agua y jabón, te pasabas por ella una toalla húmeda. Tam­bién te dije, y de mala manera, que no debías andar con los zapatos sin embetu­nar. Y te pegué un grito al notar que habías dejado algunas prendas de ropa tiradas en el suelo.

Al desayuno, seguí en el mismo son. Que dejabas caer la comida fuera del plato; que engullías, en vez de masticar; que ponías los codos en la mesa; que co­gías la mantequilla a trozos, en lugar de untarla en el pan. Cuando salimos, yo camino del trabajo, tú para jugar un ra­tito antes de irte a la escuela, al cariñoso «¡adiós, papacito!», que acompañabas, sonriéndome, de un ademán de despe­dida, correspondí secamente con un áspe­ro: «¡ya te he dicho que no andes enco­gido: saca ese pecho!»

Y esta tarde volví a emprenderla con­tigo. Al regresar a casa, te encontré ju­gando a las bolas con otros niños. En vez de ponerte en cuclillas, hincabas ambas rodillas en el suelo, y te habías puesto las medias hechas una lástima. Sin reparar en que te humillaba en presencia de tus amigos, te llamé, hice que marcharas de­lante de mí, empecé a reprenderte. ¿Dónde se había visto tratar así la ropa? ¡Las medias costaban 'dinero! ¡Bien se veía que no eras tú quien trabajaba para ganarlo! Y era yo, tu padre, quien te reprochaba a ti, que no eres más que un niño, de esa manera...

Después, ¿te acuerdas?, estando yo leyendo en mi despacho, entraste tú lleno' de timidez, con la súplica y el temor pintados en la cara. Cuando, levantando los ojos del periódico, te lancé una mira­da impaciente, quedaste como clavado en el sitio, sin atréverte a dar un paso más. «¿Qué quieres ahora?» gruñí, más bien que dije.

Sin responderme, te precipitaste hacia mí en un arrebato de cariño, me besaste, me echaste los bracitos al cuello, con esa ternura efusiva que Dios mismo ha pues­to en tu corazón de niño, y que no hay indiferencia, ni desvío, ni dureza capaces de enfriar. Luego te fuiste, trotandito, escaleras arriba.

Pues mira, hijo mío, a poco de haberte ido tú, se me escurrió el periódico de las manos; fue apoderándose de mí un miedo creciente. ¿Qué era lo que me estaba pasando? ¿Qué cambios empezaba a obrar en mí la fuerza del hábito? Ese hábito de mandar, de encontrar faltas, de reprender. De modo que... ¡así te trataba yo, por ser un niño! Y no era que no te quisiera, sino que esperaba de ti algo que no podías dar a tus años; que pretendía

que se portara como un hombre hecho y derecho quien, como tú, pobrecito mío, es sólo un niño.

Y hay tanto de bueno y de sincero en tu modo de ser. Ese corazoncito tuyo, con todo y ser tan pequeño, puede, como la aurora, inundar de luz el mundo en­tero. Así lo he sentido, al ver cómo venías, tan espontáneamente, a precipitarte en mis brazos y a darme, entre besos, las buenas noches. Eso es lo único que im­porta en este momento, hijo de mi alma. Mira, aquí estoy; a tu cabecera, de rodi­llas, avergonzado de mi dureza para con­tigo.

No iguala mi arrepentimiento a mi culpa. Sé que, si te explicara esto que pasa por mí, no lo entenderías. Pero, desde mañana, seré para ti lo que he de­bido ser siempre: tu padre, tu amigo, tu compañero, el que comparta tus penas y tus alegrías de niño. Me diré una y otra vez: «¡Pobrecito! Si no es más que una criatura... »

He pretendido, mucho me lo temo, ver en ti lo que todavía no puedes ser: un hombre como yo. Y ahora, viéndote así, dormido en tu cama, caigo en la cuenta de que eres sólo un niño. Ayer no más, ¡me parece verte!, me sonreías tendién­dome los bracitos desde el regazo de tu madre. Y hoy quería yo que te portaras como una persona mayor. ¡Como si a un niño pudiera pedírsele que no fuera un niño!

«Debí acordarme, hijo mío» es una de esas páginas que, escritas al calor de un mo­mento de sinceridad, hallan eco simpático en el corazón de tan gran número de lectores, que las peticiones de que la reimpriman son casi constantes. Apareció en inglés hace vein­ticinco años, en las columnas editoriales del People's Home Journal. Quince años después, cuando ya llevaba multitud de re­impresiones y la habían traducido a varios idiomas, THE READER's DIGEST publicó una condensación, a instancias de muchos de sus lectores. A la redacción de SELECCIONES han estado llegando, casi desde que se fun­dó esta revista, cartas de toda la América Latina en las cuales se expresa el deseo de leer en nuestro idioma esta página real­mente afortunada.

sábado, 18 de mayo de 2024

ORACIÓN DEL DIA 31 DE DICIEMBRE

ORACIÓN DEL DIA 31 DE DICIEMBRE

¡GRACIAS! , SEÑOR POR EL AÑO DE 2018

Gracias te doy, Señor Rey del Universo, 

Rey de la Gloria y del Triunfo.

Señor de la Misericordia,

Amado Padre Celestial,

¡Gracias!, por todos tus favores,

por todos los milagros que has hecho para nosotros. 

El milagro de despertar cada día,

de contar con la salud en nuestro cuerpo,

de maravillarnos ante la tierna mirada de un perrito,

de ver las aves volar en el cielo,de las incomparables puestas de sol,

de saber que tú nos acompañas cada día del año.

El año que agoniza fue un año de duras pruebas,

de abundantes lágrimas en el alma,

pero todas ellas están puestas delante de Dios, Él sabrá como responder a ellas.

Hoy 31 de Diciembre de 2018, me levanto de mi lugar con las fuerzas que Dios me da,

Con las Fuerzas del Bufalo, de León Erguido, cómo águila Enhiesta. 

Con la energía y determinación de un gigante me ha provisto Dios.

¿A quién tengo en los Cielos? ¿!Sino  Solamente a Tí!

Y fuera de Tí, Nada deseo.

!Bendito sea el Señor¡

Unas personas confían en sus propias fuerzas, otras en sus cuentas bancarias, otras en sus dólares y diamantes, en sus banquetes ,en su fama, en su belleza.

Más nosotros confiaremos en le Nombre de Niestro Dios,

Sol y Escudo es Jehová para sus Pequeñitos.

¿Gracías por el Calor que brindas a mi Alma.

¡Gracías Señor por tu Amor,

Por Abrazarme , aún cuándo yo no lo percibiera en esos momentos,

Nada tengo que cuestionar,Me humillo delante de tí,

¿Quién tiene la gracia de contar con un Dios cómo el Nuesto?

Bendecidle Vosotros sus Fieles y Amados.

 

viernes, 17 de mayo de 2024

EL GRAN CONFLICTO -38

 EL GRAN CONFLICTO

HELEN DE WHITE

Entre Cristo y Satanás revelado en las vidas y luchas del pueblo de Dios desde el tiempo de Cristo a través de los siglos hasta nuestro tiempo y más allá.

Desde temprano se les enseñaba a llevar responsabilidades, a hablar con prudencia y a apreciar el valor del silencio. Una palabra indiscreta que llegara a oídos del enemigo, podía no solo hacer peligrar la vida del que la profería, sino la de centenares de sus hermanos; porque así como los lobos aco­meten su presa, los enemigos de la verdad perseguían a los que se atrevían a abogar por la libertad de la fe religiosa.

Los valdenses habían sacrificado su prosperidad mundana por causa de la ver­dad y trabajaban con incansable paciencia para conseguirse el pan. Aprovechaban cuidadosamente todo pedazo de suelo culti­vable entre las montañas, y hacían producir a los valles y a las faldas de los cerros menos fértiles. La economía y la abnegación más rigurosa formaban parte de la educación que recibían los niños como único legado. Se les enseñaba que Dios había determinado que la vida fuese una disciplina y que sus nece­sidades solo podían ser satisfechas mediante el trabajo personal, la previsión, el cuidado y la fe. Este procedimiento era laborioso y fatigoso, pero saludable. Es precisamente lo que necesita el hombre en su condición caída, la escuela que Dios le proveyó para su educación y desarrollo. Mientras que se acostumbraba a los jóvenes al trabajo y a las privaciones, no se descuidaba la cultura de su inteligencia. Se les enseñaba que todas sus facultades pertenecían a Dios y que todas debían ser aprovechadas y desarrolla­das para servirle.

En su pureza y sencillez, las iglesias valdenses se asemejaban a la iglesia de los tiempos apostólicos. Rechazaban la supre­macía de papas y prelados, y consideraban la Biblia como única autoridad suprema e infalible. En contraste con el modo de ser de los orgullosos sacerdotes de Roma, sus pastores seguían el ejemplo de su Maestro que “no vino para ser servido, sino para servir”. Apacentaban el rebaño del Señor conduciéndolo por verdes pastos y a las fuentes de agua de vida de su santa Palabra.

 

martes, 14 de mayo de 2024

LA BIBLIA EN ESPAÑA - 64

 LA BIBLIA EN ESPAÑA

 JORGE BURROWS

— Entonces, ¿no es verdad — dije yo — que todos los conventos han sido cerrados y expulsados los frailes? — Sí, sí — dijo suspirando — ; es verdad, demasiado verdad. Guardó silencio un minuto, y al cabo, su buen natural se sobrepuso a la cólera; extrajo una caja de rapé y me ofreció un polvo. Rama de olivo de los portugueses, quien desee estar a bien con ellos no debe negarse a meter el índice y el pulgar en la caja de rapé cuando se la' ofrezcan. Tomé, pues, una buena pulgarada, aunque aborrezco el rapé, y pronto estuvimos en la mejor armonía posible. El fraile estaba ansioso de noticias, especialmente de Lisboa y 64 B O R R O W de España, Le conté que los oficiales de la guarnición de Lisboa, el día antes de salir yo de la capital, se habían presentado en masa a la reina e insistido cerca de ella para que exonerase al ministerio, si no quería que depusiesen las espadas; al oirlo, el fraile frotábase las manos, asegurándome que las cosas no permanecerían tranquilas en Lis-boa. Cuando le dije, empero, que, en mi opi-nión, la causa de don Carlos declinaba (ha-cía poco de la muerte de Zumalacárregui), se enfurruñó, exclamando que eso era im-posible, porque Dios, en su justicia, no lo toleraría. Me condolí del pobre hombre, ex-pulsado del insigne convento inmediato, su antiguo hogar, y que, vista su desguarnecida vivienda actual, trocaba en la senectud la abundancia y las comodidades por la esca-sez yl a miseria. Dos o tres veces intenté hacerle hablar de la escuela, pero esquivó el tema, o dijo en pocas palabras que no sabía nada acerca de eso. En cuanto le dejé, salió de su escondite el muchacho y se reunió conmigo; se había escondido temeroso de que su maestro supiera quién me había lle-vado allí, pues no quería que los extraños descubrieran que era m.aestro de escuela.

miércoles, 1 de mayo de 2024

ÁTALA - INICIO

 "ÁTALA"

DE CHATEAUBRIAND

EN LA VERSIÓN CASTELLANA DE SIMÓN RODRÍGUEZ, PUBLICADA EN PARÍS, 1801.

 

Simón

Rodríguez

obras completas

TOMO II

[EDICIÓN EN 2 TOMOS] Traducción de "Átala" de Chateaubriand

Nota. Se reproduce el (texto de la obra de Chateaubriand, Átala, EN LA VERSIÓN CASTELLANA DE SIMÓN RODRÍGUEZ, PUBLICADA EN PARÍS, 1801.

Se imprime en la forma y con las notas de dicha edición.

OBRAS COMPLETASA LA JUVENTUD DE BAYONA EN FRANCIA

Un Viajero extranjero, a quien habéis acogido con tanta bondad, os dedica Átala, traducida de una lengua que os es familiar. Aceptad esta dedicatoria como débil homenaje que rinde a los sentimientos de estima que le habéis inspirado. La primera virtud del hombre es la gratitud; vosotros la habéis convertido en imperiosa necesidad para mi corazón. Vuestras bondades, presentes en mi memoria, ¿no me recuerdan sin cesar esta Juventud amable, la primera en enseñarme a apreciar la generosidad del carácter francés?

S. Robinson.

434 SIMÓN RODRÍGUEZ

ADVERTENCIA DEL AUTOR SOBRE ESTA EDICIÓN

Para hacer esta obrita más digna del aprecio con que ha sido recibida, me he aprovechado de todas las críticas. He tenido la felicidad de ver, que la verdadera filosofía y la verdadera religión son una misma cosa: porque personas muy distinguidas, que no piensan como yo sobre el cristianismo, han sido las primeras que se han interesado por el buen éxito de Átala. Esto sólo responde a los que querían persuadir, que el lugar que se ha hecho en el concepto público

esta anécdota indiana, no se debe sino al espíritu de partido. Sin embargo, se me ha censurado tan agria, por no decir groseramente, que se ha llegado hasta ridiculizar el siguiente apostrofe a los Indios. (1)

"¡ Indios desgraciados, que he visto errantes por los desiertos del Nuevo Mundo con las cenizas de vuestros abuelos! vosotros ejercitasteis conmigo la hospitalidad a pesar de vuestra miseria, y yo no podría ofrecérosla hoy: porque vago como vosotros sujeto al favor de los hombres, y menos feliz en mi destierro, porque no llevo los huesos de mis padres".

Sobre esta última frase recae la observación del crítico. Las cenizas de mi familia confundidas con las de Mr. de Malsherbes: seis años de destierro y de infortunios, no le han presentado más que un objeto de burla. ¡Ojalá que los sepulcros de sus padres no exciten nunca en él ei dolor de haberlos perdido!

(1) Década filosófica, N" 227, en una nota.

OBRAS COMPLETAS - TOMO II 435

En fin, fácil es conciliar los diversos juicios que se han formado sobre Átala. Los que me han culpado, no han atendido más que a mis talentos, los que me han elogiado, sólo han considerado mis infortunios.

P. S. Se me informa en este instante que se acaba de descubrir en París una contra-facción de las dos primeras ediciones de Átala, y que se hacen actualmente otras muchas en Nancy y Strasburgo. Espero que el público se servirá dirigirse únicamente, para comprar esta obrita, a casa de Mygnerety a la antigua librería de Dupont.

NOTA. Este P. S. habla de las ediciones francesas, y se ha traducido

sólo en calidad de aviso a los que quieran comprar Átala en su original.

 C A R T A

Publicada en el diario de los Debates y en el Publicista

CIUDADANO: en mi obra sobre el genio del cristianismo o las bellezas poéticas y morales de la religión cristiana, se halla una sección entera consagrada a la poética del cristianismo. Esta sección se divide en tres partes, poesía, bellas-artes, y literatura, que se terminan con una cuarta, cuyo título es: Armonías de la religión, con las escenas de la naturaleza, y las pasiones del corazón humano.

Yo examino en esta parte muchos puntos que no pudieron entrar en las antecedentes, como los efectos de las ruinas góticas comparadas con otras suertes de ruinas, la situación de los monasterios en la soledad, el aspecto poético de esta religión popular, que ponía cruces en

las encrucijadas de los caminos, que colocaba imágenes de vírgenes y santos como para custodiar las fuentes y olmos viejos, que creía en los presentimientos y en las fantasmas, etc., etc. Dicha parte concluye con una anécdota extraída de mis viajes por América, y escrita bajo las chozas mismas de los salvajes, intitulada Átala, etc.; pero por haberse traspapelado algunos ensayos de esta pequeña historia, me veo obligado a imprimirla separadamente, antes de la obra principal, a fin de precaver un accidente que me podría perjudicar infinito. Si vm. quisiera, ciudadano, hacerme el favor de publicar esta carta, se lo agradecería como un servicio importante.

EL NIÑO BIRMANO SOO THAH *BUNKER* 42-48

  EL NIÑO BIRMANO SOO THAH Por ALONZO BUNKER Durante treinta años, residente entre los Karen New York Chicago Toronto        1902 ...